Un nuevo miembro en la familia

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Un hueco menos

El pasado 28 de agosto de 2013, en la universidad sueca de Lund, se descubrió un nuevo elemento químico, de nombre provisional “ununpentio” (que significa 1-1-5, su número atómico). Este elemento, que ya aparecía en las tablas periódicas más modernas bajo el bismuto (Bi), en realidad no había sido descubierto y por ello en la casilla correspondiente sólo podía leerse su nombre y número atómico. Ahora corresponde a la IUPAC decidir el nombre definitivo con el que será conocido este elemento.

ununpentio

El estudio de sus propiedades, así como posibles aplicaciones prácticas, van a verse muy limitados porque se desintegra en apenas fracciones de segundo, aunque quién sabe qué sorpresas nos depara este nuevo elemento de la tabla periódica.

Un visionario

Una vez más, se demuestra el gran acierto que tuvo Mendeleiev cuando clasificó los elementos en una tabla, dejando huecos para elementos que aunque no habían sido descubiertos debían existir. El día 28 de agosto de 2013 uno de esos huecos ha sido definitivamente ocupado.

Bienvenido a la tabla periódica, ununpentio

Cómo aliñar una ensalada

Ensalada El verano es sin duda la temporada del año en la que más ensaladas se comen y lo más típico (al menos en España) es aliñarlas con sal, aceite y vinagre. Sin embargo, pocas son las personas que se paran a pensar en qué orden hay que añadir los 3 últimos ingredientes, los que le van a dar el toque final y pueden convertir la ensalada en algo intragable o en un manjar.

 

Química en la cocina

 

Todo el mundo sabe que el agua y el aceite no se mezclan, y ello es debido al concepto de polaridad, que es la tendencia que tienen las sustancias químicas a separarse en cargas eléctricas. El agua puede separarse en iones H+ y OH-, lo cual hace de ella que sea POLAR. El aceite, formado fundamentalmente por ácidos grasos insaturados, apenas presenta dicha tendencia, por lo que es APOLAR. Todo aquello que sea polar se disolverá bien en agua y mal en aceite; lo que sea apolar se disolverá mal en agua y bien en aceite.

Repasemos la características de los componentes de la ensalada:

SAL COMÚN: formada fundamentalmente por cloruro sódico (NaCl), que no es que tenga tendencia a separarse en cargas, es que es un compuesto iónico, que presenta en su estructura cargas (Na+ y Cl-) totalmente separadas. Por lo tanto, es MUY POLAR.

VINAGRE: además de contener pequeñas concentraciones de ácido acético, que también es polar, está compuesto básicamente por agua. Por lo tanto, es POLAR.

ACEITE: es APOLAR.

RESTO DE INGREDIENTES: la mayor parte de los alimentos, especialmente las verduras y hortalizas con las que preparamos la ensalada, tienen gran cantidad de agua.

 

El orden es fundamental

 

El aliño es lo último que se añade a la ensalada, y es fundamental hacerlo en el orden correcto. Hay quien prefiere añadir, antes de otra cosa, el aceite. El problema es que al ser apolar creará sobre el resto de ingredientes una película protectora que no podrán atravesar la sal ni el vinagre. El orden correcto, siempre según mi modesta opinión científica, sería:

SAL – VINAGRE – ACEITE

  1. La sal, que es muy polar, es muy soluble en agua, por lo que parte de ella será absorbida por ingredientes como el tomate, potenciando su sabor.
  2. El vinagre, con alto contenido en agua, disolverá el resto de la sal.
  3. El aceite, que es apolar, no disolverá la sal ni se mezclará con el vinagre, formando la película protectora que comentaba antes, alrededor de los ingredientes.

¿Qué pasaría si el orden fuera VINAGRE – SAL – ACEITE?

No es una mala combinación, pero tendría el problema de que la sal se disolvería en el vinagre sin haberse absorbido, por ejemplo, en el tomate, y el sabor de éste sería menos intenso.

 comiendoensalada

 

Dicen que el movimiento se demuestra andando, así que prepárate una buena ensalada y practica aliñándola. ¡ Que aproveche !

Androsensor: el móvil como herramienta de análisis

Hoy me gustaría presentaros una aplicación de Android que nos puede ayudar a entender ciertas magnitudes físicas: Androsensor.

androsensor

Las funciones disponibles dependen de los sensores de que disponga el teléfono (no van a salir aquellas que no sean compatibles con tu móvil). Se puede configurar para que la interfaz aparezca en español, que las unidades sean las que nos interesan (¿algún hispanohablante usa el ºF?) y que los datos se renueven de una forma más o menos rápida. También se pueden hacer capturas de datos en archivos CSV para su posterior análisis con una hoja de cálculo.

Las funciones que ofrece Androsensor que yo he probado y me resultan más interesantes son:

Posición

El teléfono debe incorporar GPS, que hoy en día son casi todos. Por lo menos, todos los que tienen Android instalados. Los datos que nos da Androsensor son: latitud, longitud, altitud, precisión, proveedor y satélites disponibles. Además, dispone de un botón para que veamos la posición en Google Maps (debemos tener conexión a internet para usar esta función).

Acelerómetro

Indica la aceleración con la que nos movemos, tanto dividida en coordenadas (x, y, z) como su suma. Resulta interesante comprobar qué ocurre al montar en un ascensor, y ver los valores desde que empieza a moverse hasta que se estabiliza la velocidad. O comprobar que aunque el móvil esté apoyado en una mesa siempre existe aceleración.

Gravedad

Parecido al acelerómetro, pero mide únicamente el valor de la aceleración de la gravedad, no el resto de aceleraciones. Sabemos que el valor teórico de la gravedad es 9,8 m/s2. ¿Será eso lo que indique tu móvil?

Campo magnético

Aunque no somos conscientes de ello, estamos rodeados de campos magnéticos, algunos de los cuales son naturales (el propio magnetismo de la Tierra, por ejemplo) y otros son artificiales. Compara los valores que puedes obtener en plena montaña, en una ciudad o en tu casa (acercando el móvil a una tele, un enchufe o un cargador).

Nivel de sonido

La contaminación acústica es una fuente importante de problemas de salud. Con este sensor puedes saber cuál es la intensidad del ruido al que estás sometido. Comprueba cómo sube el nivel cuando pasa un avión o abres la ventana en una ciudad ruidosa.

Quien tenga un móvil con más sensores que el mío puede probar (y comentar) más funciones. Y, eso sí, recordad que el móvil no puede usarse en clase.